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Directorio de poetas que escriben en Rima Jotabé



Rima Jotabé



Directorio de poetas que escriben en Rima Jotabé en lenguas diferentes al Español

Directorio de Poetas que escriben en rima Jotabé en español
 
 
ANÍBAL JOSÉ GARCÍA ESPINOZA
 
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Aníbal José García Espinoza

Aníbal José
García Espinoza

San Félix De Guayana, Edo. Bolívar (Venezuela)
Reside en Manaos (Brasil)

Esencia compartida

(Jotabé Contera dodecasílabo)


El amanecer era maravilloso,
los ríos, las montañas, todo era hermoso.

Mas, al surgir la noche serena y fría,
una pequeña angustia su alma sentía;
todos tenían alguna compañía,
pero de su misma carne no existía.

Es que parece sin sentido la vida
si no existe alguien para ser compartida.

De repente, en un amanecer hermoso,
serena apareció la que no existía,
dando sentido a su esencia compartida.



Murió su vuelo


(Jotabé)


Se vistió de soledad la nidada,
aquella tarde no llegó su amada.

Y su canto se cubrió de tristeza,
no comprende por qué tanta vileza;
llora el carricero entre la maleza,
pide justicia a la naturaleza.

Vuela solo buscando algún consuelo,
aunque estar con ella es su gran anhelo.

Ya no tiene sentido la alborada
donde ella lo encantó con su belleza;
en la llanura se murió su vuelo.



Ama sin miedo


(Jotabé tetradecasílabo)


Existe un amor que no se puede confundir,
es un amor que la Biblia suele describir.

En sus escritos, Salomón pudo declarar:
en todo tiempo al buen amigo debes amar;
cuando llegue la aflicción, contigo va a estar;
como un hermano, en su hombro te podrás refugiar.

Con ideologías el amor se aprisiona;
y la muestra de afecto, la gente distorsiona.

A pesar de todo, nada nos puede oprimir;
ve abraza, besa y ama sin miedo a entregar
lo mejor, no te rindas si el hombre decepciona.



Tu mundo de mariposas


(Jotabé decasílabo)


Hoy te veo y me pongo a pensar
en lo que tú solías contar.

Siempre en tu mundo de mariposas,
haciendo mil preguntas curiosas;
hasta las piedras eran grandiosas,
te divertías con pocas cosas.

Mas creciste y tu mundo cambió,
tu jardín de sombras se cubrió.

Hoy te veo y no quieres hablar,
caminas por sendas peligrosas;
triste, a donde el vicio te llevó.



Una sonrisa


(Jotabé)


Y mientras el tiempo corre de prisa,
entre los escombros, una sonrisa.

Esperanza que el miedo desafía,
aun cuando el corazón ya se partía;
pero desistir nadie pretendía,
la inocencia transmite valentía.

Fabiana, tu risa el alma nos besa;
eres el símbolo de una promesa.

Porque Dios en sus planes no improvisa,
y del dolor brota la poesía;
su palabra vacía no regresa.



La juventud y la vejez


(Jotabé eneasílabo)


Frente al tablero de ajedrez,
la juventud y la vejez.

En una rápida jugada,
avanza bien determinada
a dar la primera estocada.
¡Ah, juventud, siempre confiada!

La vejez jamás improvisa;
el que sabe no tiene prisa.

A pesar de su intrepidez,
la juventud queda humillada.
¡Ah, la vejez siempre es precisa!



Corazón entregado


(Jotabé decasílabo)


Siete demonios ella tenía,
al ser libre, al Maestro servía.

Como fiel discípula a su lado,
siempre con corazón entregado,
sin temor a su oscuro pasado,
pues Jesús la había perdonado.

Cuando aquel triste día llegó,
hasta la muerte lo acompañó.

Fue al sepulcro cuando amanecía,
con fe en lo que había declarado,
y en el huerto a su Rey encontró.



Seres extraños


(Jotabé)


Nuestro amor ya no tiene olor a rosa,
entró en una ruta peligrosa.

Hace tiempo que ya no nos besamos,
ni al despertar los buenos días damos;
y cuando a casa los dos regresamos,
como seres extraños nos tratamos.

¿Qué fue lo que tomó nuestro lugar?
¿Dónde murieron las ganas de amar?

Y callamos la verdad dolorosa:
que, estando tan cerca, nos separamos,
mas ninguno decide terminar.



Entre los escombros


(Jotabé dodecasílabo)


Entre los escombros renace la vida,
el alma a la fe se mantiene adherida.

La luz penetra entre los muros caídos,
entre el silencio se escuchan los gemidos;
corazones que parecían perdidos,
y voces de ángeles llegan a oídos.

La fuerza solidaria, a todo pulmón,
entre peligros contiene la emoción.

Porque cuando nuestra patria es sacudida,
también nuestros sentidos son conmovidos;
salvar vidas es la única misión.



Garras infernales


(Jotabemo Espejo)


Recuerdo bien aquella sala fría
del rancho donde mi infancia dormía.

Una noche un ruido me despertó
y mi vieja hamaca se estremeció;
unas garras sus fibras arañó
y todo mi ser se paralizó.

A mi padre llamé desesperado,
le dije que el diablo había llegado.

Mas infelizmente nadie creía;
—era el gato— mi papá comentó;
y por varias noches fui aterrado.


Mas una noche, ya traumatizado,
miré que una imagen se reveló;
a mi propio padre se parecía.

Por un momento me sentí calmado,
por fin estaba seguro a su lado.

De repente la imagen se borró,
el astuto fantasma me engañó,
y otra vez mi cuerpo se aceleró;
las garras por la hamaca paseó.

¿Qué era? Me pregunto todavía:
¿un ser maligno o tal vez brujería?



Descansen en paz


(Jotabé)


Ruego, si ven que me toca partir,
que nadie insista, me dejen morir.

Al fin se irá mi vida desgraciada,
pues me torné una carga pesada,
y, como pueden ver, no guardé nada;
ni siquiera la tumba está cavada.

Sé muy bien qué susurra la conciencia,
es aquí donde pesa la existencia.

Aunque ustedes no lo quieran decir,
se puede ver su mirada cansada;
sin duda habrá descanso con mi ausencia.



Lámparas vacías


(Jotabé tridecasílabo)


Que mi lámpara tenía aceite pensé,
en mi orgullo vacío estaba y me apagué.

Mensajeros anunciaron que Tú venías,
que a los preparados en uno juntarías;
tuve miedo en oscuridad me encontrarías,
y aceite busqué por todas las cercanías.

De tanto rogar, un poco pude encontrar,
mas no fue suficiente para iluminar.

Es que en los caminos por donde caminé,
como yo, solo encontré lámparas vacías,
vidas engañadas sin nada para dar.



Un llanto temprano


(Jotabé decasílabo)


Sobre un pequeño jardín de rosas,
descansan en paz almas preciosas.

Se fueron por un breve momento,
cada paso y suspiro era lento,
y gritaban por mamá al viento,
sin saber que era vano el intento.

Y quedó manchado aquel verano
por un acto vil y deshumano.

Se ven sus miradas silenciosas,
dolor grabado en un monumento;
se puede oír el llanto temprano.


Nota:
El pasado 10 de junio de 2026 se cumplieron 84 años de la masacre del pueblo de Lídice. En honor a sus niños, escribí este poema.




Pasos encadenados


(Jotabemo Espejo)


Sus pechos ardientes y delicados,
querían a gritos ser apretados.

Mientras que finamente me miraba,
sus manos por su cuerpo paseaba;
sin decir nada, mas su piel gritaba,
pude percibir que ella no jugaba.

Entré en las garras de su fantasía
y mismo sin tocarla, la hice mía.

Salió del lugar con pasos mojados,
seguí cada gota que destilaba;
al verla, no era lo que parecía.


Mi cuerpo al instante se estremecía,
en el sendero de la muerte estaba,
donde los insensatos son llevados.

Si era placer, en casa lo tenía;
si era miedo, estaba su compañía.

Y por buscar lo que no me faltaba,
acabé perdiendo lo que me daba;
sentada a la mesa ella me esperaba,
dormida casi siempre la encontraba.

Hoy mis pasos están encadenados,
mis errores no fueron perdonados.

 
     
 
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