
Ramón
Rodríguez Navarro
«Adalís Ramón de Liétor»
Elda, Alicante (España) |
A Alejandra Pizarnik
(Jotabé hexadecasílabo)
Virginal y transparente sonríe la poesía
del manantial de Alejandra con delicada armonía.
Fue su prematura muerte quien nos privó de frescura
y nos desplazó sin tiempo para sentir su ternura
que le marcó en '«Extracción de la piedra de locura»',
icono surrealista de triste y joven frescura.
El cauce de cruel infancia le marcó su adolescencia
llevándole sin temor el dolor a su conciencia.
Las caricias y deslindes surcaban su simpatía.
Alejandra Pizarnik el pundonor y locura
y fuente de sentimientos contrapuestos de vivencia.
Por ser pedacitos de ti
(Jotabé pentadecasílabo)
a Antonio Orozco
Se me quedan vacíos los silencios sin tu sí,
se me rompe el alma sin tus pedacitos en mí.
Hemos de liberar entonces las alas al cielo,
le robaremos parte del espacio a nuestro anhelo
dando voces al viento de inagotable consuelo
con auras de mariposas volátiles al vuelo.
Sintiendo esa pasión que desboca si la provocas
juntando nuestros labios, fusionando nuestras bocas.
Siento mi ser hecho con los pedacitos de ti,
de tu ser, coloreando la primavera al suelo
y pintando de amor nuestras fantasías más locas.
La naturaleza
(Jotabeque con estrambote)
Y la naturaleza con su vuelo
enjuga mi desvelo.
Su calar y color mi yo reforma
y realza mi vida como norma.
Es composición firme que da forma
al bien que me transforma.
Con luz y libertad infatigable
es cauce deseable.
Naturaleza viva es el consuelo
para mi corazón que libre informa
de su latir estable.
Es calma indispensable
de mi futuro serio con ternura
sin ocaso culpable de amargura.
Con fanfurriña
(Jotabé)
Te muestras tan furiosa sin razón
que, al mirarte fugaz noto ron, ron.
Tu fanfurriña es tal que desfallezco
aunque por pundonor no me adormezco
y a tu fiel corazón le pertenezco,
soy tuyo por amor y me engrandezco.
Se que tu fanfurriña es pasajera
y pronto volverá tu primavera.
Tan bien estoy contigo, corazón,
que sin tu sentimiento me aborrezco,
somos ser y no ser mi compañera.
Visita a Liétor
(Jotabea con estrambote)
Este fin de semana me marcho al pueblo mío,
pueblo con pundonor y gentil desafío.
El pueblo donde a gritos incorruptas figuras,
que antaño, asemillaron con amor sin diabluras
creando fiel legado de nobles estructuras,
cimientos y valores de las nuevas culturas.
Este fin de semana carece de temores,
es un fin de semana de incontables sabores.
Y allá, cercano al Mundo, su paisaje sombrío
desdoblará mi ser con luces sin costuras
y con voz de silencio tras mágicos albores.
Y sin sentir ardores
del buen tintorro vino con mojete y con migas,
me sentiré feliz por más que tú me digas.
A Arthur Rimbaud
(Jotabé)
Si la historia condena algún poeta,
sin duda Arthur Rimbaud conforma grieta.
De estructura fatal transfiere vida
con de aquí para allá sujeto a huida,
con poesía tal que desabrida,
con sangrienta existencia desmedida.
Activo, simbolista, inteligente,
de mente preciosista y vehemente.
Con su avanzada infancia, su silueta
crea su imagen fiel desatendida
de «poeta maldito» coherente.
Tu ego te mata
(Jotabé)
Sin el ego tu cuerpo se disgrega
con maldad que palpita y se despliega.
Entonces tu maldad trata de ser
la apariencia vulgar por mantener
la imagen transparente del querer
sin tener la mordiente del poder.
Ilusa y soñadora encorsetada
en la inocencia seca y desusada.
No puedes prometer incauta brega
antes de concebir lo que ofrecer
ni esperar recibir algo por nada.
A Francisco de Quevedo Villegas
(Jotabé vigintasílabo)
Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez
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Cevallos,
prolífico escritor del Siglo de Oro. Tuvo aciertos y algunos
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fallos.
Con infancia nada agradable por varios defectos de
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nacimiento
tuvo pundonor y coraje de sobreponerse al abatimiento.
Su vida plantó mágico jardín de literatura con acento
propio, y fragancia con lirismo pícaro, y negro humor sin
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reglamento.
De carácter complicado convivió con diversas
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enemistades,
entre ellas la de Luis de Góngora, poeta de grandes
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facultades.
Fue poeta, también practicó la narrativa. Amaba los
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caballos.
Fue genio con gran ingenio. Lanzaba palabras con sátira al
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viento,
parodiando a genios sin reparos, sin temores y sin
[
vanidades.
Mi chopo
(Jotabé)
Murió mi chopo frío, sin remedio,
murió junto al río seco por tedio.
Él, triste, distraído y sin su vida,
con su lánguida cáscara comida
respetó su armazón en su medida
como vía de unión de planta huida.
Pronto su complexión será olvido,
y dará feliz adiós sin vestido.
Mi chopo más cálido, por asedio
dejará mi previsión desvalida.
¡Cuánto viví, llorará compungido!
Un poco de humor
(Jotabé)
Mi cariño, tu cara es un poema,
¿qué le pasa a tu cara? ¿Va sin crema?
¡Achís!, y encima vas estornudando,
¡ay!, lo que faltaba, te vas quejando.
Tictac, tictac, reloj segundos dando,
¡muac! cachondeo con beso achuchando.
Que no se pierda el relajante humor
y por encima de todo, el amor.
Tras estos cortos versos el dilema,
¿humor? ¿onomatopeya? ¡Grabando!
La risa es la terapia del cantor.
Delirio
(Jotabé)
Siembras triste dolor, mujer hermosa,
a pesar de tu voz fresca y preciosa.
Tus pasos son de ritmo con final,
tu rostro de color más que exicial,
¿acaso tienes pena u otro mal?
Caminas en penumbra, andas fatal.
No pareces humana, ¿me equivoco?
¿o quizás estoy zombi y me desboco?
Tal vez perdí el rumbo por glucosa
y ya no parpadeo como tal,
si no como figura del barroco.
A Anna Ajmátova
(2 Jotabés)
En complicado tiempo vivió ella
con dolor y pesar sin ser estrella.
Con suave pluma y voz plantó sonrisa
y remezcló la lágrima con risa
creando recorrido sin premisa
en la Rusia tan cruel de fría prisa.
Luchadora incansable y valedora
con idea tenaz de ganadora.
No le pudo el dolor, dejando huella
en sus versos de rimas sin divisa.
Ana Ajmátova, fiel conciliadora.
De poesía fresca y perspicaz
luchó contra estamentos por la paz.
Con su sola mirada cautivaba
y con su verso vivo enamoraba
dando color y luz mientras hablaba.
Era amante del arte y deleitaba.
Sus poemas creaban emociones
y transmitían vida y sensaciones.
Su extensa obra poética es sagaz,
crítica del dolor que masticaba
marcando fe con tempo en sus razones.
La Rima Jotabé
(2 Jotabés heptadecasílabos)
I
Divagando por el rítmico jardín de la poesía
hallé la viva raíz de la Jotabé con empatía.
Once versos la van componiendo empezando el pareado,
le siguen cuatro versos monorrimos sin buscar cuadrado
con continuación de otro pareado con nuevo rimado
y finalizar con un terzo de rimas sin encriptado.
Pareados, cuarteto monorrimo y terzo, la belleza
poética con fundamento valenciano y con destreza.
Y así de curiosa es su estructura llena de simpatía
que sirve para felicidad del mundo más alejado
y crear educación con romanticismo y fortaleza.
II
Y nunca pensé que me enamoraría de tal manera
que mi poesía se mueve con su ritmo sin quimera.
Y es tal cual como crece y se embellece mi jardín poético
que versar florece con bello color y ritmo frenético
con pautas variables abiertas sin otro canal hermético
sacando a la luz, la voz, el color y el carácter estético.
La Rima Jotabé contribuye a dar imaginación
al creativo poeta con sentimiento y vocación.
Ahora está conmigo en mi soledad como compañera,
como transparente fragancia de mi corazón genético
y ensoñación viva y refulgente en mi pluma y mi razón.
Enamorado
(Jotabé heptadecasílabo)
Templa tu oído cuando escuches mis versos del corazón
si quieres sentir la melodía de ese amor de canción.
Sé que tú te enredarás en mi laberinto transparente
y ajustarás el ritmo de tu pelo en forma diferente
y soñarás un universo con la luna diligente
pintando sentimientos de bellos colores en ambiente.
Y verás hadas revoloteando como mariposas
la natural aura que te envuelva con el aroma a rosas.
Y descubrirás que la ensoñación de tu clara razón
te remansa el coraje de tu ya recuperada mente
elevando tu sonrisa junto al puerto de aguas virtuosas.
Otro tiempo
(Jotabé)
Era el siglo dieciocho del Señor
cuando nuestro mercado fue clamor.
El sopórtico fiel, puestos cubría
dejando la visión con alegría,
nos salvaba del agua si llovía
recubriendo los puestos cada día.
Y junto a sus columnas elegantes
daba forma y figuras fascinantes.
El sopórtico fiel daba esplendor,
belleza y sentimiento sin manía,
al tiempo que alegraba a los amantes.
A César Vallejo
(Jotabea)
Esperanza, coraje, pundonor y constancia
definen a don Cesar Vallejo tras su infancia.
Como a muchos poetas, amar casi es morir,
al igual que los versos les hacen resurgir.
Fue su peregrinaje pareja en su vivir
e inspiración vital de su enorme sentir.
Con creativa pluma llenó su poesía
marcando sentimientos vivos con empatía.
Tras tanto viaje, César, fallece en la distancia
no sin antes dejar mucho por digerir
en legado de letras, firmeza y simpatía.
Mi musa de noche
(Jotabemo Espejo octonario con versos franceses)
En noche clara de luna, con mi rostro inspirativo
escribo versos de amor declarando lo emotivo.
Son las letras contagiosas que va aventando la luna
que clavando en el papel deja la rima oportuna,
ella es mi diosa, mi musa, mi sinfonía, mi tuna,
es la magia de mi yo, la que perspicaz me acuna.
Y al presentar su sonrisa, la noche encuentra el sendero
con las estrellas danzando tras Júpiter altanero.
La luna es el fiel misterio de mi corazón cautivo,
y es la feliz concordancia con mi rima de fortuna,
la luna me da sentido cuando amar es lo primero.
La luna clama en mis letras, es mi sentido certero
porque la luna es fulgor en la noche inoportuna
y amiga de mi pasión en mi momento afectivo.
Me transfiere suave luz en las noches que yo muero
y me baja de la cruz en busca de cuanto quiero.
Es la preñez del rocío sin temor a pena alguna,
mi velero al navegar y el color de la aceituna.
Es reflejo de la noche, es mi espejo en la laguna,
es el ritmo de mis letras cantando canción de cuna.
Me gustaría ser luna para buscar un motivo
donde acariciar la noche sintiéndome primitivo.
A Pedro Salinas
(Jotabé heptadecasílabo)
Grande entre los grandes de la generación del veintisiete,
ensayista y poeta del amor de indescriptible brete.
De camino entre la tierra de Napoleón y de España,
tuvo una vida prolífera y sentimental sin maraña,
su educación a ambos lados de los Pirineos no engaña,
como tampoco su poesía que enamora y no daña.
Su obra y la dedicación a la enseñanza creo talentos,
creó la magia en sus versos demostrando conocimientos.
Pedro Salinas Serrano, nunca al lenguaje compromete,
su poesía nace de su profundidad, de su entraña
tal cual enredadera con raíces y procedimientos.
Tu mentira y mi verdad
(Jotabemo Espejo)
Tu vil mentira incendia tu coraza
y hasta tu gris ceniza te rechaza.
Tu terrible mentira es de verdad,
tú, jamás has tenido caridad,
siempre fuiste pecado y vanidad,
y no te librarás de tu maldad.
Careces de timón que te conduzca
y solo vas en barco que te luzca.
Tu mentira es raíz y se apelmaza.
¿Por que sin miedo ves tu dignidad?
¿De qué terrible estirpe eres parduzca?
Mi verdad es veraz, aunque blanduzca,
tiene fresco contexto y libertad,
mi verdad si camina como raza.
Es transparente y viva, no negruzca,
es de profunda luz, aunque trasluzca.
Mi verdad es el fuego con piedad,
el resplandor vital sin dualidad,
el día a día claro en novedad,
la meta definida en igualdad.
Mi verdad se transporta con fiel plaza
dejando tras de sí huellas con baza.
A Delmira Agustini
(Jotabemo Espejo)
Como rayo fugaz en la tormenta
su corazón voló de Cenicienta.
De pensamiento ágil y transparencia
dejó vivo legado en competencia
dibujando poemas sin ausencia.
¡Es Delmira Agustini pura ciencia!
Mujer de fuerte voz con armonía,
de personalidad tenaz y fría.
Traspasó todo límite sin renta
con gran autoridad y fiel conciencia,
dejando con su vida su alegría.
El machismo cerró cuanto sentía
en ese primer tiempo de carencia
triturada sin más como pimienta.
Dejó también la imagen que quería
sabiendo que su amor se extendería.
Siendo fiel a sí misma, con frecuencia
oponía tesón y resistencia
recreando el valor con su presencia,
dejando juventud, luz y tendencia.
Lástima de partida tan sangrienta
no llegando siquiera a los cuarenta.
El eco de tu canto
(Jotabé)
El eco de tu canto* madrugó
y liberó la risa que escuchó.
No llevaba tacón*, ni lo quería,
era tu fresca voz con alegría
que el corazón tancó* de pena fría
recreando el ambiente que quería.
Y tocan* las campanas tan ociosas
con vaivenes de notas primorosas.
Y el eco más sonriente diluyó
la bruma mañanera que envolvía
el jardín de tus sueños con sus rosas.
Palabras que son anagramas: Canto, tacón, tancó, tocan.
Poesía
(2 Jotabés)
I
Un enjambre de suspiros me embarga
tras crear mi pluma la rima larga
y asumir la temeridad de versos
endecasílabos, Jotabé tersos
y con ritmos por delante y en reversos
atenuando los ecos más diversos
y aglomerar palabras con sentido,
sin rebuscar la rima en invertido
para que el poema no sea carga
en los tiempos tan duros y dispersos
y que ahora parece divertido.
II
Y mirando el conjunto del poema
deducir sin grandes rasgos su tema,
sin envolver entre recodos rima,
ni dejarlo levitar como encima
y esperar que la ocre tierra lo exima
y enraíce semilla desde encima.
Entonces lo oiremos con voz pausada
recitado por garganta reglada
entre el silencio impuesto por sistema
delimitando normas con estima
donde la rima sea ovacionada.
Cruel desamor
(Jotabea)
Yo quise enamorarte, mas tú no me dejaste,
y quise compartir y tú me despreciaste.
Y por quererte tanto maté mi corazón
y trituré mi pena secando mi razón,
hundiendo sus latidos, en vil desilusión.
Yo quise enamorarte, llegó mi perdición.
Mis versos fracasaron, y mi vida también,
ahora estoy cansado, sin amor con vaivén.
Y por querer amarte, mi alegría truncaste,
y mi ser o no ser, mi triste maldición,
mas hallando la muerte, reencontré mi bien.
Tú
(Jotabé heptadecasílabo)
Tu rostro es mi preferible tesoro, mi mejor diamante,
la reliquia más preciada y luz de mi corazón amante.
La sonrisa y la belleza de azul horizonte de ternura
acariciando las olas del mar, recreando figura,
mostrando caricias, rimas y versos con temperatura
y templando los latidos, cautivos de amor en altura.
Tú, mi joya irrepetible, vital diamante incandescente
repleto del mágico sentimiento, vivo y sugerente.
única, indestructible, sincera, imprescindible y brillante,
laberinto de pasión, calor y fuerza sin atadura,
la maravilla de mi yo, mi liberación ascendente.
A José Martí
(Jotabé heptadecasílabo)
José Julián Martí Pérez revolucionario, poeta
de existencia complicada de ida y vuelta y versos sin dieta.
Español nacido en Cuba, inteligente, de firme ciencia,
creador del modernismo en tierra lejana con esencia.
De verso rígido y calado sentimiento de conciencia,
de obra franca y conocimiento de la ciudad de Valencia.
De claro ideal y recorrido fue su ligera pluma
deleitando su poesía entre la tormenta y la bruma.
Y ahí quedó su legado para la memoria sin grieta,
dejando coraje, empeño, capacidad y trasparencia,
marcando en la historia un capítulo que todavía abruma.
Amor al Jotabé
(Jotabé)
Palpita el corazón de poesía
al ritmo de sonrisa con valía.
Se emociona con versos en la cima,
se ilusiona con ritmos y se anima,
y transforma en cariño toda rima
donde la voz romántica sublima.
Con sueño jotabé siempre emociona
cuando el endecasílabo pregona.
¡Qué sublime es su fresca simpatía
cuando crea su luz y legitima
su amor al jotabé que no abandona!
¿Por qué a mí?
(Jotabé)
¿Por qué juegas conmigo? ¿Cuánto más?
¿Hasta cuándo, disfraz, tú insinuarás?
Eres falsa y voraz, sin compasión,
mujer fatal, infiel, sin corazón.
¿De dónde tú saliste sin perdón?
¿O te creaste el odio como don?
Me enterraste en tu falsa libertad
embaucando mi ser de ingenuidad.
Quemaste todo mi ego por, ¡jamás!
alejando mi yo, mi sensación,
mas soy nueva persona con verdad. |