
Sara Sofía
Pineda Meneses
Can Gil, Santander (Colombia)
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Maleficio
(Jotabem heptasílabo)
De la mujer carnal,
tomó té de jaral.
Ahora que la luna
inunda la laguna,
se muda su fortuna
en insaciable hambruna;
Infeliz desquiciado,
licántropo sajado.
Oculta en el zarzal
su humanidad ayuna
hasta verlo acabado.
Ludópata
(Jotabem heptasílabo)
En lo que busco y vengo,
perdí lo que no tengo.
Dame solo un momento,
antes que con el viento
se despida el fragmento
que guarda mi lamento,
y la parva cordura
que tentó la mesura.
De maldecir me abstengo;
mejor uso el aliento,
hallando al mal su cura.
Signado
(Jotabé)
Figura de caminar taciturno,
se pasea por el duelo nocturno.
No será cautiva la poesía,
ni se someterá la noche al día,
mientras que de sus versos la armonía
dance al compás de la melancolía.
La vida es una herida que no sana,
vil sentencia de la desdicha humana.
Que de gris otoñal vista Saturno,
y duerma por siempre la rebeldía
en la zozobra del hoy sin mañana.
Sin ataduras
(Jotabé)
Miradas mordaces de desagrado,
me resbalan; no me causan enfado.
Penitencia hecha fajín y sostén,
bendito martirio por verse bien,
que, de no ser así, me deja el tren,
mientras ajada espero en el andén.
«Seguro vivirá acogiendo gatos»,
es lo que murmuran los insensatos.
De pura honestidad, templo sagrado,
testifico que prefiero el desdén
a inmortalizar amores ingratos.
Herencia poética
(Jotabé)
Hallé sin pensar un noble tesoro,
tan valioso como señorial oro.
Arte es, mas no música ni pintura,
es una nueva y genial estructura,
que me lleva por audaz aventura
a través de la rima y la escritura.
Les hablo de la Rima Jotabé,
en sus versos mi pasión encontré.
Fascinada, sus variantes valoro
como herencia de la literatura
y legado que siempre guardaré.
Famélica esperanza
(Jotabé)
A una madre y tres hijos macilentos
les sobra amor, les faltan alimentos.
Marchita por las duras agonías
y quebradas todas las alcancías,
prometió sustento a sus panzas frías,
mas regresó con las manos vacías.
Las sobras la maripérez calienta,
mientras la vida se ve pasar lenta,
ante la mirada de los hambrientos
que ruegan les vengan mejores días
para hallar paz después de la tormenta.
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