
Andrés
Borthagaray Táboas
Punta del Este (Uruguay) |
Cañito
(Jotabé)
En el feto vivía un eslabón
que cruza por arriba del pulmón.
Mamá por los dos siempre respiraba,
porque al pulmón el aire no llegaba.
La sangre por su atajo caminaba
y el caño suplía lo que faltaba.
Y al nacer ya se cierra despacito.
Pero a veces se queda calladito.
Un médico auscultaba el corazón:
le ponía la oreja y lo escuchaba.
Arteriosus le llaman al cañito.
Volvió
(Jotabé)
Lo esperaba detrás del vidrio helado,
pegado al ventanal, ya congelado.
La lluvia sobre el patio repicaba,
el reloj de cocina se atrasaba,
mi madre con un trapo se secaba,
y nadie en la familia lo nombraba.
Llevaba en la garganta un viejo peso.
La espera me crecía, hueso a hueso.
Y por fin un domingo, demacrado,
subió por la escalera, jadeaba,
Padre vino un domingo a darme un beso. |