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ARTÍCULO 350

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LA DAMA DE ELCHE: MISTERIO EN ESTADO PURO

 

 
 

La mayoría de los hallazgos arqueológicos son un misterio por sí mismos, pero la Dama de Elche realmente es un cúmulo tal de ellos que hacen de este hallazgo un verdadero misterio sin resolver hoy en día, sobre todo por la falta de contexto donde situar la escultura, pues no se halló en el ámbito de unas excavaciones prestablecidas, en alguna ciudad de la antigüedad o en algún templo de cierta época o religión, sino que fue hallada en un campo de labranza de la Alcudia por unos jornaleros, y hasta en esto le envuelve el misterio, pues la versión oficial del arqueólogo e investigador Pedro Ibarra Ruiz (Elche, España, 10 de abril de 1858 - ibidem, 8 de enero de 1934) dice que la pieza la encontró Antonio Maciá, jornalero contratado por el dueño de las tierras el doctor Manuel Campello Esclápez. En cambio, hay otra versión del hallazgo de esta icónica escultura que cuenta que el joven Manuel Campello Esclápez, ayudaba en las faenas del campo, y que mientras los jornaleros descansaban, él fue a labrar y halló la escultura.

El lugar en la Alcudia donde se halló la Dama de Elche se constituyó como el Yacimiento de la Alcudia, donde además también fueron encontradas otras piezas como el Guerrero Íbero.

Sea como fuere, lo único en lo que coinciden todos los investigadores es que la escultura se encontró el 4 de agosto de 1897, y este fue el inicio de uno de los más grandes misterios de la arqueología reciente, pues esta escultura de 56 cm de altura, 45 cm de ancho y 37 cm de profundidad, tallada en piedra caliza con un peso de 65,08 kilos, esconde muchísimos interrogantes, y el primero fue dilucidar si era hombre o mujer, pues por sus rasgos, serenos y bellos pero andróginos, Pedro Ibarra la describió en su primer informe como un hombre, mientras que los arqueólogos Emil Hübner (Düsseldorf, Alemania, 7 de julio de 1834 - Berlín, Alemania, 21 de febrero de 1901), Pierre Paris (Rodez, Francia, 15 de enero de 1859 - Madrid, España, 20 de octubre de 1931) o Léon Heuzey (Rouen, Francia, 1 de diciembre de 1831 - París, Francia, 8 de febrero de 1922), la consideraron una mujer, que es como actualmente es considerada.

Mas, todo el misterio que envuelve a esta enigmática figura procede de la citada falta de contexto en el que situarla, y esto hace que cualquier hipótesis sea buena y a la vez errónea, pues realmente no hay nada firme en lo que poder basarlas, y todas son obra de los estudios que van ofreciendo las tecnologías de cada tiempo, comparados con los estudios que hay realizados en firme sobre otras épocas de la historia con sus obras, modos y costumbres.

Otro gran interrogante es su datación, pues hay investigadores que la datan entre el siglo V a. C y I a. C., mientras que otros, basándose en un análisis formal, tipológico y estilístico, la datan entre los siglos V a. C y VI a. C. Un margen de tiempo más pequeño, pero no coincidente con el anterior.

De otro lado, la Dama de Elche tiene en su parte trasera una oquedad que unos investigadores apuntan que pudiera ser que hubiera servido para que reposaran eternamente las cenizas de alguna persona, seguramente rica y de poder por la tan ricamente tallada «urna», cosa que respaldó en 2011 la investigadora María Pilar Luxán tras analizar micropartículas de la citada oquedad con técnicas, entre otras, de microscopía electrónica y espectrometría dispersiva de rayos X.
También se han propuesto las hipótesis de que la oquedad fuera para introducir un machón de algún muro, hipótesis que fue descartada rápidamente por el peso de la escultura. Y también se propuso la hipótesis de que fuera un relicario. Mas, lo cierto es que, de las dos hipótesis mayoritarias ninguna cuenta con la simpatía de todos los investigadores.

En la escultura se han encontrado algunos fragmentos de policromía y pasta vítrea en los ojos, motivo que lleva a pensar a los investigadores, que la Dama de Elche, originalmente habría estado pintada con ricos, bellos y vistosos colores.

Y, además, por las alhajas, collares, rodetes y otros adornos y ornamentos que luce toda la escultura, hay investigadores que apuntan que puede tener componentes, motivos y maneras de tallar la piedra, provenientes de Grecia, de oriente, de los púnicos, de los íberos, cartagineses… Así unos investigadores como Heuzey o Paris la consideran de estilo grecoasiático, y otros investigadores como Ibarra la consideran de estilo grecofenicio o hispana pero tallada por un artista griego.

También se baraja la idea de que la escultura pudiera representar a una figura humana o bien a alguna deidad. Si fuera una representación humana, sin duda habría sido una persona rica y de poder, por todos los ornamentos que luce y por la posibilidad de encargar una talla de esas características. Y, si fuera el caso de una deidad, la divinidad a la que se piensa que pudiera represedntar, sería a la diosa de la fecundidad, que se representa como una diosa entronizada, al estilo de Ceres, Cibeles o Isis.

Esto también lleva a pensar a algunos investigadores que el busto pudiera haber sido parte de una escultura de cuerpo entero del cual fue cerneando por algún motivo que, si fuera así, sería un nuevo misterio a sumar a la cantidad de ellos que rodean esta enigmática escultura, pues como cito en el título de este breve artículo, la Dama de Elche es todo un misterio del cual muy posiblemente nunca tengamos ninguna respuesta fehaciente, pero lo cierto es que es una de las joyas de nuestro rico patrimonio artístico-cultural.

Mas, no quisiera concluir este artículo citar algunas de las vicisitudes que ha tenido esta escultura desde que fue hallada. Así diré que el arqueólogo e hispanista Pierre Paris de la Universidad de Burdeos, se interesó por el busro e implicó al Museo del Louvre, para que la adquiriera y así ocurrió el 18 de agosto de 1897 por la cantidad de 4.000 francos.
En Francia le hicieron las primeras pruebas y fue presentada por Academia de Inscripciones y Bellas Letras el 24 de septiembre de 1897 por conservador del Museo del Museo del Louvre, arqueólogo e historiador Léon Heuzey. Desde ese mismo momento fue conocida como «Dama de Elche», haciendo referencia a su lugar de origen, nombre con el que ha pasado a la historia.

El 21 de diciembre de 1940 debido a un intercambio artístico entre España y Francia, la Dama de Elche regresó a España el 8 de febrero de 1941, permaneciendo en el Museo del Prado durante 30 años, hasta que en 1971 paso a pertenecer al Museo Arqueológico Nacional.

Finalmente, el 18 de mayo de 2016 esta icónica escultura presidió la inauguración del Museo Arqueológico y de Historia de Elche, en el Palacio de Altamira, y la exposición «De Ilici a Elig, 2500 años de historia».

Valencia, y también Elche, son sinónimos de cultura.

 
 
 

Fuente:
El Periódico de Aquí

 
 
 
 
     
   
 
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