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VI Congreso Internacional de la Rima Jotabé



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  VI Congreso Internacional Rima Jotabé


VI Congreso Internacional Rima Jotabé


Ponencia de:

Marcos Emmanuel Pelosso


Marcos Emmanuel Pelosso
(Córdoba, Argentina)

Profesor de matemáticas. Escritor, cuentista y poeta jotabero.
Marcos Emmanuel Pelosso


Sobre formas fijas y verso libre: el lugar que ocupa la Rima Jotabé

Introducción

Muy buenas tardes a todos, es un honor para mí poder participar en este VI Congreso Internacional de la Rima Jotabé, celebrado en Argentina.

Mi propósito hoy es reflexionar sobre el lugar que ocupa esta forma poética en relación con dos grandes polos de la tradición: por un lado, las formas fijas clásicas —como el soneto o la décima—, y por otro, la libertad del verso libre, que ha dominado gran parte de la poesía contemporánea.

El Jotabé, creado por el poeta valenciano Juan Benito Rodríguez Manzanares en 2009, se inserta en este panorama como un caso singular: es una forma nueva rigurosamente estructurada, que aparece en una época donde lo dominante parece ser la ruptura con las reglas. ¿Cómo leer, entonces, al poema en formato Jotabé en diálogo con estas dos tradiciones? Trataremos de responder a esta pregunta.

Desarrollo

Respecto al formato de las formas fijas, ustedes saben bien que, a lo largo de la historia, la poesía tiene y se expresa a través de múltiples formas clásicas: el soneto, con sus catorce versos de rima consonante; la décima espinela, con su juego de décimas octosilábicas; la lira, con su métrica peculiar o, en un extremo, está el tetrástrofo monorrimo, que consta de cuatro versos alejandrinos que contiene una sola rima y cuya composición también se la denomina cuaderna vía. Quiero que notemos que estas formas exigen un espíritu de concentración, de tiempo y de trabajo para el poeta; requieren del ingenio, de la lectura y de la escritura, para concluir en una relectura y una segura reescritura de lo que se intenta decir. Son, sin duda, vehículos de gran expresividad y por los cuales los grandes poetas de nuestra historia son alabados, como Sor Juana Inés de la Cruz o Lope de Vega. El Jotabé recoge ese espíritu: exige rima consonante, simetría y cierre con el terzo. Al hacerlo, dialoga con esa tradición de rigor y de musicalidad, busca -y debe- ser agradable al oído, e incentiva la agudeza tanto del poeta como del lector, que también es movilizado a una lectura y una relectura. Como en los clásicos, la técnica en la Rima Jotabé se convierte en un estímulo creativo: el poeta no escribe a pesar de la forma, sino gracias a ella. Es lo que incentiva al poeta a buscar la mejor versión de sus escritos para plasmar sus pensamientos.

Pero en los tiempos que corren sucede algo que no podemos desconocer: el verso libre domina. Es lo observable; si desean comprobarlo, los ganadores de los múltiples concursos literarios de poesía en todo el mundo son composiciones de verso libre casi siempre. En las cuentas de las cuantiosas redes sociales que existen, abundan perfiles de los que Jorge Luis Borges llamaría «poetas menores» que pregonan este formato, y eso quizá diga más sobre la sociedad en la que vivimos y de lo que se percibe como poesía. Pero, ¿por qué se da este suceso?

Desde fines del siglo XIX y con fuerza en el XX, el verso libre se impuso como el espacio privilegiado de la poesía moderna. Los factores fueron múltiples; los movimientos vanguardistas que debían ser reaccionarios a las corrientes literarias anteriores, la proliferación en el mercado de traducciones que no respetaban -o no podían respetar- la rima en el cambio de idioma, y cierta resistencia a la autoridad y a las instituciones formativas que son propias de los tiempos actuales y que son asuntos que atiende mejor la sociología, pero lo que es claro es que el verso libre suprimió la rima obligatoria y la regularidad métrica, con la intención de lograr una mayor expresividad, cierta cercanía al habla cotidiana y más libertad para la experimentación.

El verso libre también alteró el ritmo lírico en términos de musicalidad poética; lo diversificó, lo hizo menos previsible y más abierto, pero no en el sentido al que se refería Umberto Eco al hablar de su concepto de «Obra Abierta», de una obra inacabada, incompleta o permeable a modificaciones, sino abierta como libre de cerrazones o rigideces que imponen las formas clásicas. El verso libre desconoce el cómputo silábico, la lógica tras las sinalefas, se aleja de la rima como si fuese una presión y se aleja, también, del juego de pensar lo que se dice para exhibir el sentimiento o la emoción pura mediante el uso de algunas figuras retóricas.

En ese contexto, el Jotabé aparece como una suerte de contrapunto: una apuesta novedosa, consciente de recuperar la regularidad, la cadencia y la sonoridad de la rima consonante. Notemos que también provee al poeta novel de cierta flexibilidad que se separa de los formatos tradicionales y renueva, lo que yo considero, el verdadero valor de la poesía: pensar y escribir, para repensar y reescribir lo que uno desea decir, alejándose de esa percepción «como de vuelco» inconsciente y desordenado -quizá desinteresado- del que pretende ser poeta a través del verso libre.

El lugar del Jotabé en este diálogo es evidente: no busca reemplazar al verso libre ni competir con las formas clásicas. Su aporte consiste en reivindicar la vigencia de las formas fijas, tomar las bellezas de sus ritmos y dejar de lado los prejuicios de que las formas están agotadas o que deben desplazarse en pos de una novedad que ya no es reaccionaria.

Es, en cierto modo, un gesto de resistencia y a la vez de renovación: resistencia a la vaguedad que puede llegar a esconderse bajo el ala del verso libre, y renovación porque rescata las bondades de la tradición, pero en pleno siglo XXI. La Rima Jotabé demuestra que aún es posible crear formas nuevas con reglas claras para el ingenio y la revisión del poeta que razona y reflexiona lo que dice.

Frente al verso libre, el Jotabé funciona como recordatorio de que la libertad también puede hallarse dentro de la norma: cada poema escrito en esta forma es una prueba de cómo la creatividad florece en el límite. La Rima Jotabé ocupa un lugar intermedio: exige un ejercicio de técnica y conocimiento lingüístico-literario, toma los nobles elementos de lo clásico sin oponerse radicalmente al verso libre, y entrega una nueva propuesta para crear que se rige entre la norma y la libertad.

Conclusión

En suma, la Rima Jotabé nos invita a repensar el equilibrio entre estructura y libertad, entre tradición y novedad.

Si el soneto fue la forma que reinó en el Siglo de Oro de las letras españolas, y el verso libre la bandera de la postmodernidad, el Jotabé se presenta hoy como una propuesta innovadora que efectúa como bisagra que une el amor por la técnica y la revisión del poeta, con una cuota de soltura y frescura que se le atribuye al verso libre. Recuerda que la poesía, incluso en tiempos de pluralidad estética y del cuestionamiento de las estructuras por meras subjetividades, puede hallar nuevas formas sin renunciar a su raíz lírica y formal.

El Jotabé demuestra que la poesía con reglas sigue siendo un terreno fértil donde conviven herencia e innovación. Y quizás esa sea la lección más valiosa: que la rima, lejos de estar muerta, aún puede reinventarse y reclamar su lugar en la literatura actual. Cito nuevamente a Jorge Luis Borges:

«Es evidente que resulta más fácil memorizar el verso que la prosa, y el verso rimado más que el verso libre».


VI Congreso Internacional de la Rima Jotabé

Cartel anunciador del VI Congreso Internacional de la Rima Jotabé

 
     
 
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